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PRESS RELEASE

Cómo prevenir las disparidades raciales y étnicas con una vacuna para COVID-19

Jul 31, 2020 OPINIÓN

La carrera de vacunas está corriendo hacia adelante con 199 participantes compitiendo por una medalla. Pero en este concurso, terminar primero no siempre significa que gane ya que una nueva droga puede funcionar para algunas personas, pero no para otras. Si el proceso de prueba de la vacuna no mide cómo funciona para la raza, etnia, sexo u otras características de cada persona, la competencia será un fracaso. Y ahora mismo, podría ser hacia donde nos dirigimos.

La oportunidad es real. La medicina de precisión es un nuevo esfuerzo para reducir la incertidumbre sobre si un medicamento funcionará para personas específicas. Como parte de esto, la composición biológica de cada paciente, incluyendo sus genes, ayuda a determinar la mejor terapia para ellos. Para que este enfoque prometedor funcione, sin embargo, necesitamos saber cómo diferentes fármacos afectan a diferentes personas durante los ensayos clínicos. Por ejemplo, ¿qué pasaría si una vacuna funcionara bien para las mujeres blancas pero no para las mujeres afro-descendientes? Ese conocimiento ayudaría a la comunidad de atención médica a garantizar que las personas reciban la medicina adecuada para sus necesidades, lo que nos permitiría superar esta pandemia mucho más rápido y de manera más eficiente.

Pero, por desgracia, no se nos garantiza ese conocimiento. El gobierno federal no está exigiendo que se recopile información demográfica básica durante un ensayo clínico. Actualmente, el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS por sus siglas en inglés) está dejando de lado una ley de 1993, que exige que se diseñen y lleven a cabo ensayos clínicos para proporcionar un análisis válido de cómo el ensayo afecta a mujeres o miembros de grupos minoritarios de manera diferente a otros sujetos del ensayo.